jueves, 4 de agosto de 2016

Édouard Claparède

(Ginebra, 1873-1940) Psicólogo y pedagogo suizo. Después de cursar estudios universitarios en Suiza, Alemania y Francia, regresó a su ciudad natal, donde inició su trayectoria pedagógica en la Universidad de Ginebra, de la que llegó a ser catedrático en la Facultad de Psicología. En sus teorías se consolidaron en estrecha relación la pedagogía con la psicología infantil, lo cual le llevó a organizar un seminario de Psicología Educacional en 1906. Seis años más tarde, en 1912, fundó el Instituto J. J. Rousseau, hoy Instituto de Ciencias de la Educación.

Su obra contribuyó en gran manera a convertir Ginebra en el centro de la pedagogía moderna europea. Su principal preocupación pedagógica fue la de conseguir una escuela activa, en la que primara la necesidad y el interés del niño, consiguiendo la creación de un colegio a la medida del alumno. Para ello tomó las ideas y conceptos de la psicología para aplicarlas a la pedagogía; así, propuso que los maestros aprendieran a observar a sus alumnos y trabajaran e investigaran a partir de estas observaciones.

Claparède no olvidó dentro de la pedagogía los temas sociales y económicos. Junto con su primo Th. Flournoy fundó la primera revista francesa de psicología, Archives de Psicologie, que dirigió hasta su muerte. Entre sus obras más destacadas cabe señalar La asociación de ideas (L'association des idées, 1904), donde se cuestionan las doctrinas psicológicas asociacionistas del momento; Psicología del niño y pedagogía experimental (Psychologie de l'enfant et pédagogie expérimentale, 1909); Psychologie de l'intelligence (1917); L'École sur mesure (1920); La educación funcional (L'Éducation fonctionnelle, 1921); Invention dirigée (1937), y Moral y política (Morale et politique, 1940). Su estudio del desarrollo de la inteligencia infantil encontró continuidad en la obra de Jean Piaget.

Claparède cursó sus estudios universitarios en Alemania, Suiza y Francia. Se especializó en psicología infantil, enseñanza y memoria.1

Realizó un experimento muy famoso, con el cual comprobó que el recuerdo de un evento doloroso puede retenerse en el caso de que se pierda la memoria reciente. Su experimento tuvo como sujeto de prueba a una mujer que sufría de una forma de amnesia. Podía rememorar todos sus viejos recuerdos y conservaba sus habilidades básicas de razonamiento, pero no recordaba el pasado reciente. Claparède la saludaba todos los días, pero ella no lograba recordar ni siquiera su cara. Entonces, en una sesión del experimento, escondió un alfiler en su mano y se la extendió a la mujer, lastimándola con la punta del alfiler. Al día siguiente, la dama no lo reconoció. Pero cuando Claparède le extendió la mano para estrechársela, descubrió que ella dudaba, reconociendo una amenaza cuando su memoria seguía estando severamente dañada.2

Claparède defendía una educación activa de los niños, animando a los profesores a que observaran a sus alumnos y a partir de ahí empezar a construir las clases. Con el concepto de educación funcional, sostenía que la educación ha de centrarse en actividades que satisfagan una necesidad. La educación debía preparar para la vida.

En 1912, Claparède fundó el Instituto Roussea

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