Édouard Claparède
(Ginebra,
1873-1940) Psicólogo y pedagogo suizo. Después de cursar estudios
universitarios en Suiza, Alemania y Francia, regresó a su ciudad natal, donde
inició su trayectoria pedagógica en la Universidad de Ginebra, de la que llegó
a ser catedrático en la Facultad de Psicología. En sus teorías se consolidaron
en estrecha relación la pedagogía con la psicología infantil, lo cual le llevó
a organizar un seminario de Psicología Educacional en 1906. Seis años más
tarde, en 1912, fundó el Instituto J. J. Rousseau, hoy Instituto de Ciencias de
la Educación.
Su
obra contribuyó en gran manera a convertir Ginebra en el centro de la pedagogía
moderna europea. Su principal preocupación pedagógica fue la de conseguir una
escuela activa, en la que primara la necesidad y el interés del niño,
consiguiendo la creación de un colegio a la medida del alumno. Para ello tomó
las ideas y conceptos de la psicología para aplicarlas a la pedagogía; así,
propuso que los maestros aprendieran a observar a sus alumnos y trabajaran e
investigaran a partir de estas observaciones.
Claparède
no olvidó dentro de la pedagogía los temas sociales y económicos. Junto con su
primo Th. Flournoy fundó la primera revista francesa de psicología, Archives de
Psicologie, que dirigió hasta su muerte. Entre sus obras más destacadas cabe
señalar La asociación de ideas (L'association des idées, 1904), donde se
cuestionan las doctrinas psicológicas asociacionistas del momento; Psicología
del niño y pedagogía experimental (Psychologie de l'enfant et pédagogie
expérimentale, 1909); Psychologie de l'intelligence (1917); L'École sur mesure
(1920); La educación funcional (L'Éducation fonctionnelle, 1921); Invention
dirigée (1937), y Moral y política (Morale et politique, 1940). Su estudio del
desarrollo de la inteligencia infantil encontró continuidad en la obra de Jean
Piaget.
Claparède
cursó sus estudios universitarios en Alemania, Suiza y Francia. Se especializó
en psicología infantil, enseñanza y memoria.1
Realizó un
experimento muy famoso, con el cual comprobó que el recuerdo de un evento
doloroso puede retenerse en el caso de que se pierda la memoria reciente. Su
experimento tuvo como sujeto de prueba a una mujer que sufría de una forma de
amnesia. Podía rememorar todos sus viejos recuerdos y conservaba sus
habilidades básicas de razonamiento, pero no recordaba el pasado reciente.
Claparède la saludaba todos los días, pero ella no lograba recordar ni siquiera
su cara. Entonces, en una sesión del experimento, escondió un alfiler en su
mano y se la extendió a la mujer, lastimándola con la punta del alfiler. Al día
siguiente, la dama no lo reconoció. Pero cuando Claparède le extendió la mano
para estrechársela, descubrió que ella dudaba, reconociendo una amenaza cuando
su memoria seguía estando severamente dañada.2
Claparède
defendía una educación activa de los niños, animando a los profesores a que
observaran a sus alumnos y a partir de ahí empezar a construir las clases. Con
el concepto de educación funcional, sostenía que la educación ha de centrarse
en actividades que satisfagan una necesidad. La educación debía preparar para
la vida.
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